La ventana ya no está abierta

Hoy siento que voy regando

pedazos de mí,

no te encuentro

por ningún lado,

mi regazo empolvado,

no veo la luz

ni en las grietas,

tengo sed

quiero beberte

para curarme,

cada día sin ti

sabe a derrota,

de mis lágrimas

brota la sangre

que me ahoga,

no soporto esta oscuridad.

Y despierto añorando

que esto sea un sueño

pero mi pecho se oprime

ante el vacío de ti,

de todo lo que dejaste.

Tu ausencia duele

como ese agujero infinito

que soñábamos cuando éramos niños.

No,

no estás

la vida no para

y yo me estoy asfixiando

en este mar

que no deja de mirarte.

Me preguntas por qué te quiero.

Porque siempre
estás segura
de lo que quieres.

Porque tomas mi olor
como un amuleto
antes de empezar
cualquier día.

Porque tu pasión
y el cielo
se parecen.

Porque proteges
mi fragilidad
cuando el llanto
parece ser
mi única salida.

Porque sabes
cuándo callar
y cuándo cuestionar todo.

Porque tu mirada
me da la tranquilidad
que no encuentro
en ningún otro lugar.
Me miras
como si yo fuera
un único lugar.

Porque te reencuentras
en las risas
que nos damos
y te dan ganas
de sentir
que somos capaces
de soportarlo
todo.
Y vuelves a sonreír.

Porque ayudas
sin que te lo pidan
y me enseñas tu mundo.

Porque estás bien
en los lugares
donde yo no estoy,
te llenas con tus
propios placeres
los conviertes en historias
que se vuelven libros
para mí.

Porque tienes sueños,
porque tienes ganas,
porque tienes verbos
que aún no descubro,
porque somos mejores
cuando estamos juntas,
porque
eres tú.

Luisa Sanz.

Mi lado izquierdo

Existen días como hoy
en que no solamente
me levanto despeinada,
sino que miro
todo al revés
y esos días,
te llevo a ti
dentro de esa
alborotada corriente
de mi escasa cordura
y tú desde antes
ya sabes
lo que me ata
y desata;
porque esos días
uno necesita
que lo comprendan
y basta un abrazo tuyo
para sentirme tranquila.

Hay algo dentro de ti
que brilla
cuando anochece
y en la habitación,
ya arrebatadas
por el silencio,
nuestras miradas
se encuentran
tan vivas
y tan llenas
de nosotras
que olvido
lo importante.

Tú me enseñas
que no importa
cuán enredado
esté mi cabello
si tus manos lo tocan,
ni que tan complicada
me levante
de vez en cuando,
si es contigo
porque también amas
ese lado izquierdo mío
que te disgusta algunas veces.

Cuando me sonríes
en un día malo,
siento que me llenas de flores
y de versos infinitos,
y hoy te digo,
no hay nada mejor
que poder compartir
esta vida a tu lado
porque eres la única
que me ha acariciado
con el alma.

Luisa Sanz.

Te extraño y no sé cómo decírtelo.

Te extraño
y no sé cómo decírtelo.

Estoy amputada,
la otra mitad
que recubre
el resto
de mi cuerpo
está adormecida,
melancólica,
seca.

Cruzo
el laberinto
enmohecido
de mi mente,
mientras juego
a ser agua salada
bajo tu lengua,
se me acaban
los argumentos.

Te extraño
y no sé cómo decírtelo.

Tu recuerdo
me golpea,
estoy extinta
agrietada,
perforada,
se comprimen
mis órganos
en cada respiro.

Lo pienso,
Lo siento
y me lamento,
tengo rocas muy pesadas
clavadas en todo mi cuerpo
y me marchito
los segundos
que no estás.

Lloro en silencio,
estoy gritando
que vuelvas,
y dejar libre
al tiempo
para ser libres
nosotras,
rózame
sin vacilaciones,
hasta hacerte una
en mí,
espárcete
como arena
y calma
este dolor,
estoy áspera.

Te extraño
y no pretendo convencerte
de ello,
si pudieras mirarme
ya lo sabrías.

Corporalidad

Cuerpo a cuerpo,
pupila a pupila,
es un baile entre dos
convertido en un velero
a distancia,
las sábanas sobran,
te conmueves,
te elevas,
te penetra los poros
y esparces una luz
con habitación propia,
una luz
que te hace desear
más
más
más,
te destruye,
te desmorona,
te quema,
eres libre,
la saliva
se multiplica,
los cuerpos
acorralados
queriendo
deshacer y rehacer
todo,
como si el tiempo
se estuviese
agotando.

Amas con los codos,
con la sienes,
con los talones,
escapas de tu fuerza,
con ganas
de que
los límites
dejasen de existir.

La mitad que soy

Estoy hecha

de la mitad

de lo que tú eres,

te busco

en todas partes

y te encuentro

en todas ellas,

de la reminiscencia

que deja

la risa

entre dos,

del lenguaje creado

por esas miradas

sin filtro,

tú con todas mis fuerzas,

tú con todas mis ganas,

la cura de un sentimiento,

la contemplación de una emoción,

la palabra aún no escrita,

te quiero

cuando estás lejos,

eres el cielo

que se asoma

a través de mis pupilas;

te siento

y me desordenas.

La distancia

nos coloca

más cerca,

nuestras miradas

volverán a brillar

y te contaré

secretos

mientras dormimos.