El principio que no tiene fin


En las noches
cuando te descubro mirándome
con tal franqueza,
siento la inmensidad del mismo mar
de tus ojos,
penetrándome cada célula,
cada secreto encubierto.

Abandonas la mirada
con pena,
y la colocas sobre la almohada
que sujetamos cada noche
entre tu cabeza y la mía;
tomo tu mano
y mis dedos se debilitan
ante ti,
me haces creer en la simplicidad
y en la grandeza
que me concenden tus ojos.

Tu mirada,
el principio que no tiene fin.

2 comentarios sobre “El principio que no tiene fin

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s