No

No,

la cama tampoco

ya no es la misma

sin tus caricias

sobre la almohada

antes de dormir.

No,

la almohada tampoco

ya no es la misma

sin tu cabeza hundida

atestada de sueños

que recorremos juntas

cada noche.

No,

la cocina tampoco

ya no es la misna

sin tus manos

que dedican

tiempo

para amarme

en el desayuno.

No,

esta casa tampoco

ya no es la misma

sin ti,

necesito tus rincones

cuanto antes,

porque no,

yo tampoco

ya no soy la misma

si me falta tu boca

para respirar

esta vida.

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