Días de lluvia

Días de lluvia

Los días nublados me hacen imaginarme en una cabaña lejos de la ciudad, donde en cada esquina quepan muchos libros, donde pueda andar descalza sin tener que preocuparme por mis pies, donde haya café, con olor a ti, a mí, a nosotras. De donde no quiera salir y sentarme a escribir todo el día y tener tu mirada, tu abrazo, tu silencio y tu risa. Creo que por eso me gustan los días como hoy.

Mañana quizás no

Mañana quizás no

Nunca es suficiente tiempo,

el tiempo solo es un reflejo

de quien lo mira,

hoy puedes soplarle al cielo

mañana quizás no,

nadie lo sabe,

vivimos como si nos quedaran

ochocientas veintitrés mil

milésimas de segundos.

Mañana quizás

no tengamos tanta suerte.

El reloj nos marca el tiempo

que tenemos

para vivir

o para morir.

Mañana quizás

el otoño

quiera dejar de iluminar

los huecos que dejamos

en la acera.

Letras

Letras

La lluvia

me recuerda

que no estoy sola,

el té de hierbabuena

se derrama sobre la taza,

ella está en mi pensamiento,

el ruido de los autos

sobre el pavimento mojado,

el reloj marcando

las diecisiete con cincuenta y cinco,

el abrigo blanco

que me entibia.

La literatura es

como la lluvia.

Dolor Volumen I

Dolor Volumen I

El dolor punzante

de querer desaparecer,

mi cabeza sigue dando vueltas.

Estoy mareada, de tanto.

Una fotografía instantánea

retratando ese momento inevitable.

Vivimos distinto,

pero todos estamos unidos

por ese mismo dolor

que arde,

que gotea,

que es putrefacción,

que es insomnio,

que se clava,

que te retiene,

que apesta,

que es un grito desesperado

para ser libre.

Ese miedo

Ese miedo

Una puerta falsa,

esa sonrisa tensa

que aparenta,

hilos enmarañados

que duelen

por todas partes.

Ese mismo laberinto

que me persigue,

no puedo huir;

suéltame.

Me miro extraña

frente al espejo,

mis lágrimas delatan

el miedo.

Déjame escapar.

Aunque no sea domingo

Aunque no sea domingo

Te unes a mi cintura

como si fuese a irme

a algún otro lugar,

y ese lugar eres tú

pero no lo sabes.

Los dedos de tus pies

murmuran en los míos,

y en la cama

todo es como un baile

donde encuentro todo

lo que mis ojos

no alcanzan a ver

en ningún otro sitio.

Cualquier día de la semana

parece un domingo

en tu sonrisa,

pero ningún domingo

sabe igual que hoy

o que hace veintisiete días.

Eres mi casa.

Eres mis ganas de dormir.

Eres la canción que aún no descubro.

Eres las yemas de mis dedos

escribiendo poesía.

Eres los días que río.

Eres los días de lluvia.

Eres las flores.

Eres los días que existo

y los días que muero un poco,

Eres,

siempre eres,

aunque no sea domingo.