El mar de tus ojos

El mar de tus ojos

En las noches
cuando te descubro mirándome
con tal franqueza,
siento la inmensidad del mismo mar
de tus ojos,
penetrándome cada célula,
cada secreto encubierto.

Abandonas la mirada
con pena,
y la colocas sobre la almohada
que sujetamos cada noche
entre tu cabeza y la mía;
tomo tu mano
y mis dedos se debilitan
ante ti,
me haces creer en la simplicidad
y en la grandeza
que me concenden tus ojos.

Tu mirada,
el principio que no tiene fin.

Lamerte con fuego

Lamerte con fuego

Me sigo sintiendo como una idiota

cuando te miro,

todos estos sentimientos

solo revolucionan mi mente

y me hacen desearte con tantísimo amor

con ese amor desmesurado

ese amor del que te hablo todas las noches.

Humedeces mis sueños

y los evaporas con tu boca;

diez pasos y terminas

convirtiéndote en paz

para este lento y apartado espíritu;

de amarte no me quedan ganas

tomaría una de tus manos

y las lamería con fuego

para llevarte a ese lugar tuyo

donde uno nace y enloquece

al mismo tiempo.

Encontrarte

Encontrarte

Te he elegido

con libertad

y sin reglas,

no quiero secretos

entre nosotras,

quiero ser mar y viento

en tu piel,

comprenderte y amarte

cada día,

regalarte mares de poesía infinita,

perderme en tus brazos

que gritan mi nombre

cuando habito lejos de aquí,

arrebatarte las sonrisas más bonitas

y que cada día que tus ojos

se encuentren con los míos

tengas ganas de volver a eso

una y otra vez,

enloquecidamente

y entonces,

te aferres a mi brazo

y vayamos a dar un paseo.