Noche olor azufre

Noche olor azufre

Hay un hueco en mí

que llora,

que se desvanece

cuando recuerda

el momento frágil

de aquella madrugada

en que el reloj

marcaba las 4:00 a.m.,

y el humo de su cigarro

se metía por mi boca,

era una noche

como no sería ninguna,

sus palabras

se encajaron en mí

como cien cuchillos

al mismo tiempo,

sus manos oraban

para que fuese

solo un mal sueño,

sin saber que era

la puta realidad;

quisiera apagarme

y dejar de sentir esto

como si hubiera sido

ayer.

No soporto

mirar esta cicatriz

y no sé cómo

soltarla.

Del miedo que ellos me hicieron perder

Del miedo que ellos me hicieron perder

A todos ellos

que me entregaron

sus dos manos

para que pudiera

quitarme el vacío

que me atragantaba.

A todos ellos

y las caricias

que me dedicaron

con sus palabras,

cuando sentía

que perdía

la razón.

A todos ellos

que me agrandaron

las virtudes

e ignoraron

por completo,

las comillas

que salían

de mi cabeza.

A todos ellos

que nos les importó

comprender,

si no sentir

la tierra mojada

que se asomaba

de mi pecho.

A todos ellos

que llegaron

hasta aquí,

que me acompañan

hasta hoy.

El lazo que te une

a un amigo,

es el mismo

que te hace escapar

y recuperarte

del oleaje del mar

que dejarás de sentir miedo.

A todos ellos,

la familia

que me abrazó

sin importar las consecuencias.

VII

VII

Una voz constante que me induce a escribir,

unas manos que van formando las palabras

que quiero decir,

estos ojos que miran fijamente

la hoja en blanco

que he de desenredar,

y todo se resume a

sensaciones.

Los días de verano

Los días de verano

Escribir lo que sientes

y sentirte desnudo en segundos,

lo que te despierta por las noches,

respirar y sentir el aire fresco que sale de tus pulmones,

las gotas de la lluvia derritiéndose por las orillas de nuestros zapatos,

mirarse frente al espejo y no llorar,

la luz del farol que entra en la habitación

por las madrugadas,

el cabello alborotado sobre la almohada,

el césped mojado,

el sonido de la licuadora

a las siete cuarenta y tres de la mañana,

tus besos recordándome

que es hora de ir a trabajar,

se hizo tarde,

la comida del refrigerador,

las risas y el sonido del autobús

que va deprisa,

camino lento,

escribir y pensar en ti,

escribir y pensar en,

escribir y pensar,

escribir y,

escribir.