Los días de verano

Los días de verano

Escribir lo que sientes

y sentirte desnudo en segundos,

lo que te despierta por las noches,

respirar y sentir el aire fresco que sale de tus pulmones,

las gotas de la lluvia derritiéndose por las orillas de nuestros zapatos,

mirarse frente al espejo y no llorar,

la luz del farol que entra en la habitación

por las madrugadas,

el cabello alborotado sobre la almohada,

el césped mojado,

el sonido de la licuadora

a las siete cuarenta y tres de la mañana,

tus besos recordándome

que es hora de ir a trabajar,

se hizo tarde,

la comida del refrigerador,

las risas y el sonido del autobús

que va deprisa,

camino lento,

escribir y pensar en ti,

escribir y pensar en,

escribir y pensar,

escribir y,

escribir.

Un final que no tuvo final

Un final que no tuvo final

Nunca quise que tu cuerpo se acabara,

ni el brillo de tus ojos

cuando me mirabas

o me detenías para que no me fuera,

sólo pensaba en quererme ir

contigo,

a ese lugar en el que éramos tú y yo,

besarnos,

tomar nuestras manos

para que nunca más las separaran.

Nunca tuve tanto miedo de perderte

hasta ese día,

que me sentí sin ti.