Frenesí inacabado

Frenesí inacabado

La noche

es de quien respira

a un lado tuyo,

cuando todo cesa,

cuando el tiempo

deja de existir

en las sábanas,

y los pensamientos

son de dos;

la apacibilidad

de esos rostros

acariciados por los años,

deja entrever

el frenesí expuesto

por las palabras que se forman

entre ellos,

cuando nadie más observa.

Ese frenesí

que atraviesa paredes y puertas

con la intensidad

de un destello inacabable,

que por alguna razón,

reaparece todas las noches

y que parece no tener regreso,

pero sí un final.

Sobre el amor

Sobre el amor

Muchos han escrito sobre el amor y puedo decir que, en muchas ocasiones, me he sentido identificada con lo que he leído.
Sin embargo, pienso que del amor jamás será suficiente todo aquello que se lea, todo aquello que se escriba, porque describir un mundo inimaginable de cosas bonitas no es algo que pueda abarcarse en una hoja de papel o que pueda tan solo explicarse así sin más. Pienso que el amor simplemente debe sentirse y sentirse intensamente.
Quizás lo que yo escriba sobre el amor sea algo que ya hayas leído antes pero lo cierto es que no hay ninguna verdad absoluta, ni pretendo descubrirla; simplemente me he atrevido a escribir desde mi interior, desde lo que yo siento por ti, desde lo que tú me haces sentir a partir de aquel día de octubre que existe en mi mente, en el momento justo en que me miraste y sonreíste. Y estabas preciosa para mí.
Indudablemente el amor y como ya lo he escrito antes, llega de un portazo.
En ese momento comprendes el por qué has vivido lo que has vivido, el por qué has conocido a las personas que has conocido; porque todo eso que se esconde detrás, te ha llevado hasta dónde te encuentras en ese momento.
Y lo piensas en segundos.
Y crees estar listo pero lo cierto es que no lo estás.
Intentas esconder los miedos y rebuscar los abrazos que aún no has dado. Porque sabes que los vas a necesitar.
Porque sabes que estás a punto de VIVIR.
¿De qué manera lo sabes? No lo sé, simplemente lo sabes.
Sucede como algo mágico que se mueve en forma de espiral y pasa por tu cabeza, por tu estómago, por tus piernas para después terminar en tu boca.
Es una energía inexplicable que te recorre por todo el cuerpo.
Y te sientes indefenso pues no puedes detenerlo.
Porque aunque no lo sepas, nada a partir de ese momento podrás detener.
No importa cuánto esfuerzo pongas en hacerlo, volverá una y otra vez.
Una y otra vez.
Regresará a ti cuantas veces sea necesario.
Pues esa persona está hecha completamente para ti.
Ya no hay marcha atrás.
Es ella.
Debes estar muy atento pues no tendrás muchas oportunidades para darte cuenta.
Y no debes dejar pasarlo.
El amor se vive solo una vez.
El amor es eso que pasa cuando menos lo esperas.
Conforme el tiempo avanza, te das cuenta de que el amor te enseña a mirar con otros ojos los defectos de esa persona y sus cualidades también.
Empiezas a descubrir su alma y a apreciar sus formas más bellas.
El amor va más allá de los besos, incluso más allá del sexo.
El amor es eso que nunca has sentido con nadie más, es eso que te mueve fibras de una manera arrebatadora, que a pesar de los años, no desaparece sino al contrario, se va haciendo cada vez más fuerte.
El tiempo que has pasado con esa persona se vuelve nada comparado con todos los momentos que has respirado a su lado.
El tiempo se convierte en algo subjetivo.
Descubres que admirar a una persona va más allá de sus logros, tiene que ver más con sus convicciones y sus pasiones.
Porque en ese camino existen un millón de cosas que pueden no gustarte pero existe algo que no te deja.
Por lo cual no puedes detenerte.
En este punto de tu vida.
Te obliga a seguir casi instintivamente, sin dar lugar a la razón.
Te dejas llevar y aunque a veces quisieras salir corriendo.
Regresas al momento donde todo empezó y sonríes dejando caer una lágrima sobre tu rostro.
Y entonces comprendes todo.
O más bien, empiezas a comprender todo.
Empiezas a comprender que existen infinitas formas de amar pero la forma que me ha tocado elegir en esta vida es delirante: TÚ.
Tú me llenas completamente.
Eres mi sed y mi hambre.
Eres la tierra fértil que cae de mi puño cuando ha parado de llover.
Eres todas esas cosas que están hechas con amor, que se han esculpido de manera casi perfecta.
Porque sí, el amor es imperfección.
Cuando descubrí tus peores demonios y decidí quedarme a tu lado para llorarlos, para estremecerme contigo y que ambas los acariciáramos y los olvidáramos.
Ese día, terminé de comprender todo lo que había dejado atrás.
Porque eso dejó marcas casi instantáneas, que han permitido observar al amor desde los más oscuros rincones.
Porque aunque el amor parezca un arcoíris, no lo es.
Está hecho de un millón de formas abstractas e incomprensibles y por otro lado, está hecho de un color a la vez que solo tú puedes mirar a través de ella.
De su alma.
De su ser.
De su espíritu.
De su materia.
El amor es la sinergia perfecta entre dos almas que están destinadas a hacer suyos los miedos del otro, a estrecharse en los buenos momentos y comprender la complejidad del mundo que gira a su alrededor.
El amor se trata de lo que son cuando nadie los observa.
El amor se nota.
No se dice ni tampoco se escribe pero es la única forma que he encontrado para explicarte amor, lo que mi alma percibe cuando mi piel roza uno solo de tus cabellos.
Cuando encuentras el amor verdadero, no debes intentar comprenderlo. Porque nunca lo harás.
El amor si se puede tocar, si me lo preguntas.
Pero comprenderlo es absurdo.
No pierdas tiempo en comprender lo que puedes sentir ahora mismo.
Si ha existido en tu vida un amor que te encuentra en tus sueños, que te grita desde el otro lado para que regreses y no estás haciendo nada para tenerlo.
Corre a buscarlo porque si no lo has sentido con nadie más, entonces ahí esta la respuesta de todo lo que estos años has estado preguntándote.
El amor te corre por las venas.
Y pensar que más allá de la vida, nuestras almas seguirán unidas.
El amor resulta ser demasiado metafórico pero detrás de estas palabras, si lees bien, pueden darte muchas respuestas.
Esto que he plasmado, solo es una diminuta parte que explica mi sentir hacia tu amor.
Porque escribir sobre el amor me hace pensarte, me hace recordar la sonrisa que me retorna a la vida por las mañanas, hace que mi mundo sea mucho más bonito que antes y que de no ser por ti, ni siquiera hablaría del amor.
Agradezco desmedidamente vivir este amor, de haberme arriesgado sin prisa a tus brazos, de no haberte negado ni las miradas ni las sonrisas aún cuando el miedo me perseguía en las noches y el insomnio y mis libros me acompañaban incondicionalmente, me alegro hoy de haber tomado la decisión de no soltar tu mano aún en los peores momentos de nuestras vidas, cuando nuestras almas aparentaban desgastarse sin sentido ante esa cobardía que teníamos de vivir.
Me alegro de haberme enfrentado al dolor de la indecisión, de haber derramado cientos de lágrimas por pensar que amar a una mujer era incorrecto, me alegro de todo lo que sufrí y viví antes de ti porque eso me ha llevado a encontrarte.
Sin quererlo.
Sin esperarlo.
Sin pensarlo.
Me alegro infinitamente de cada detalle que ha pasado por mi vida porque este amor lo vale, porque tú lo vales.
Inmensamente.
Porque aún queda mucho por descubrir juntas, porque hoy agradezco que me hayas elegido a mí para sostenerte de mis hombros, para seguir por este sendero de amor inagotable. Porque tú eres la razón por la que escribo.
Te amo sin medida y con unas ganas terribles de tenerte para toda la vida.
Para siempre.
Porque siempre es mucho tiempo, amor.