Frenesí inacabado

Frenesí inacabado

La noche

es de quien respira

a un lado tuyo,

cuando todo cesa,

cuando el tiempo

deja de existir

en las sábanas,

y los pensamientos

son de dos;

la apacibilidad

de esos rostros

acariciados por los años,

deja entrever

el frenesí expuesto

por las palabras que se forman

entre ellos,

cuando nadie más observa.

Ese frenesí

que atraviesa paredes y puertas

con la intensidad

de un destello inacabable,

que por alguna razón,

reaparece todas las noches

y que parece no tener regreso,

pero sí un final.

Distancia

Distancia

Cuelgas de esa delicada línea

que forma tu boca,

colocas tu mirada en mí

entre sollozos paulatinos

que suplican más tiempo.

 

Los senderos

nos llevan a ese lugar,

en el cual tú existes

solo en mi mente,

donde mis manos

no te tienen y,

en donde me sobra

tantísimo espacio.

 

El tiempo distante,

dos espacios vacíos

que deben llenarse

con el recuerdo

de nuestra respiración.

El mar de tus ojos

El mar de tus ojos

En las noches
cuando te descubro mirándome
con tal franqueza,
siento la inmensidad del mismo mar
de tus ojos,
penetrándome cada célula,
cada secreto encubierto.

Abandonas la mirada
con pena,
y la colocas sobre la almohada
que sujetamos cada noche
entre tu cabeza y la mía;
tomo tu mano
y mis dedos se debilitan
ante ti,
me haces creer en la simplicidad
y en la grandeza
que me concenden tus ojos.

Tu mirada,
el principio que no tiene fin.