Me preguntas por qué te quiero.

Porque siempre
estás segura
de lo que quieres.

Porque tomas mi olor
como un amuleto
antes de empezar
cualquier día.

Porque tu pasión
y el cielo
se parecen.

Porque proteges
mi fragilidad
cuando el llanto
parece ser
mi única salida.

Porque sabes
cuándo callar
y cuándo cuestionar todo.

Porque tu mirada
me da la tranquilidad
que no encuentro
en ningún otro lugar.
Me miras
como si yo fuera
un único lugar.

Porque te reencuentras
en las risas
que nos damos
y te dan ganas
de sentir
que somos capaces
de soportarlo
todo.
Y vuelves a sonreír.

Porque ayudas
sin que te lo pidan
y me enseñas tu mundo.

Porque estás bien
en los lugares
donde yo no estoy,
te llenas con tus
propios placeres
los conviertes en historias
que se vuelven libros
para mí.

Porque tienes sueños,
porque tienes ganas,
porque tienes verbos
que aún no descubro,
porque somos mejores
cuando estamos juntas,
porque
eres tú.

Luisa Sanz.